
Dating Trends and Lifestyle
por
Nicolas
Y, al contrario, a veces nos acordamos de algunos encuentros, más simples, incluso para nada perfectos. Volvemos a pensar en ellos, sin ningún motivo especial. No porque fueran perfectos, sino porque dejaron algo. A veces nos preguntamos si hay criterios claros para dejar huella. Un lindo perfil, un lindo lugar, el momento ideal.
En realidad, lo que deja huella no tiene nada que ver con todo eso. Lo que marca la diferencia es menos visible y generalmente menos impresionante.
Los ingredientes para un encuentro inolvidable
Prestar atención a la otra persona de verdad.
Sí, es lo más mínimo que podemos hacer cuando conocemos a alguien: prestarle atención. La diferencia no es la calidad de las preguntas, sino la forma de escuchar. Alguien que te da su opinión cuando decís algo, que puede desviarse levemente del hilo previsto, que se toma la libertad de profundizar en un detalle en lugar de pasar al siguiente tema. Así que la conversación toma otro giro. Ya no buscamos "conocernos mejor", sino crear un espacio para construir algo en común.
El respeto como regla de oro
Acá se trata de elementos más sutiles, que demuestran que la otra persona tiene cierta empatía: presta atención a nuestras señales no verbales y ajusta de forma natural su comportamiento para hacernos sentir bien y confortables. Estos pequeños detalles demuestran que importás y que esa persona no busca aprovecharse gratis de tu tiempo.
Saber reírse de todo... ¡y de uno mismo!
A veces es mejor bajar la presión riendosé o hablando de temas más ligeros. Y lo mejor de todo, es saber reírse de uno/a mismo/a. No hay nada mejor que un Crush que sabe reírse de sí mismo/a? Por supuesto, sólo estamos hablando de pequeñas bromas, pero que demuestran que se trata de una persona segura de sí misma y que puede dejar su ego de lado.
Los detalles clichés que nos pueden confundir
Una de las trampas en las que podés caer es pensar que todo lo que brilla y atrae a primera vista es positivo. Algunas cosas pueden impresionar... pero, en realidad, no hay nada sólido.
Tener (demasiados) puntos en común
Cuando un Crush tiene exactamente tus mismos gustos, está de acuerdo con todo lo que decís y nunca muestra el menor desacuerdo, la relación puede llegar a ser rápidamente monótona. Tener cosas en común sigue siendo importante, incluso estructurante. Pero sin ningún contraste o tensión, las charlas pierden profundidad y pueden acabar cansando.
Sentir una alquimia “increíble”, “excepcional” (y todas sus variantes)
Por lo general, es lo que pensamos después de la primera cita. La impresión de alquimia es inmediata, sin duda alguna. Acá tiene mucho que ver la dopamina. Pero hay que tomar esta intensidad con cierta distancia. Aunque, sin cuestionarlo todo ni buscar señales negativas donde no las hay.
Una cita en un lugar impresionante.
Un bar elegante o un lugar original pueden dejar una buena impresión. Pero el lugar por sí solo no dice mucho sobre el encuentro. Lo que más importa es por qué tu Crush ha elegido ese lugar. Un lugar cuidadosamente pensado, aunque sea sencillo, refleja un interés más profundo que un lugar impresionante elegido sin ninguna implicación real.
Hoy sabemos que, en la mayoría de los casos, una cita es inolvidable casi siempre por algo que no esperábamos. Los criterios que creemos decisivos de entrada cuentan menos de lo que pensamos. Lo que impacta suele ser más discreto, más difícil de planificar. Y quizá de eso se trate: de dejar de buscar el encuentro perfecto y dejar lugar a aquellos que, sin previo aviso, acaban marcando la diferencia. Empezando por los que podemos llegar a perdernos todos los días porque no nos fijamos bien...